21/5/08
El libro y el número de páginas
14/5/08
ORFEO Y EURÍDICE
Orfeo pierde a su amada Eurídice y tras bajar al Averno, una especie de infierno, para recuperarla, se le da la posibilidad de hacerlo con la condición de que no la contemple en el camino de vuelta a la Tierra. En medio de un profundo silencio, Orfeo y Eurídice tomaron un escarpado sendero oscuro envuelto de una espesa niebla. No estaban lejos de la superficie de la Tierra, cuando Orfeo, temeroso de perder de nuevo a su amada y deseoso de mirarla, volvió los ojos hacia ella. La ansiedad amorosa provocada por sus sentimientos no le permitió esperar. Inmediatamente, ella resbaló hacia atrás, alargando los brazos en su lucha por agarrarse a Orfeo que no pudo evitar la tragedia.
13/5/08
El Hallelujah de Haendel
se oye desde el reino de Dios. Y bajo este festejo se extiende por unos compases más la más grande pieza coral jamás creada.
12/5/08
CORTO MALTÉS. (una introducción)
7/5/08
Niccolò da Tolentino, "el envidioso"
5/5/08
Juan Antonio Cebrián
Ya se ha escrito en esta Logia en varias ocasiones sobre el fallecimiento de personas ligadas a la cultura y casualmente a nuestro entorno. Por ello no quería dejar pasar la oportunidad de hacer un pequeño homenaje a Juan Antonio Cebrián, maestro y defensor de la cultura radiofónica e impulsor de mi progresiva adicción a la Historia.
Nos abandonó el 20 de octubre de 2007 de un ataque a su corazón, que dañó también los corazones la legión de noctámbulos seguidores ávidos del saber que dejó tras de sí.
A pesar de su juventud (41 años), Cebrián, amigo y admirador del también fallecido Jiménez del Oso, ya contaba en su haber con multitud de libros publicados, todos ellos enfocados a hechos históricos, y la mayoría elaborados como fruto de las interesantísimas tertulias radiofónicas y sobre todo de las secciones "Versus" y "Pasajes de la Historia", del programa que tantas horas de placer me ha proporcionado: La Rosa de los Vientos. La emoción también le arrastraba a él mismo cuando nos hablaba de genios de la talla de Napoleón Bonaparte, Julio César y, sobre todo, Alejandro Magno, de quien tomaría prestado el nombre para regalarselo a su hijo.
Pero su campo de actuación no se limitaba al hecho histórico, sino que, como si de un humanista se tratase, mostraba gran interés por los avances científicos, naturaleza, astronomía, etc., dejando también un espacio en su programa para otros ámbitos culturales como la música, el cine, los cómics o el misterio. Era pues, a su manera, un "hombre universal"
Hoy, el programa continúa, y ahora lleva además su nombre porque así lo han querido quienes han tomado el testigo de su mentor. Ahora, en cambio, no son 4 sino 3 las "ces" que discuten cada noche sobre la actualidad histórico-científica, pero todas impulsadas por el ánimo y la inquietud de quien desde el Parnaso de las ondas observa con su sonrisa sencilla el paso de la Historia.
1/5/08
PETER PAN.
Todos tenemos en la memoria la imagen del Peter Pan cantarín, alegre y despreocupado de la Disney Factory. Pero basta con leer los tres primeros capítulos del cuento escrito por James Matthew Barrie para darnos cuenta que, al igual que con Alicia, la factoría Disney nos ha transmitido unas versiones muy suavizadas de ambos personajes. Dejo de lado el personaje de Alicia, para meterme con el que me interesa en esta ocasión, que no es ni más ni menos que Peter Pan.

"Peter Pan y Wendy" fue publicado unos diez años después de que muriera la Reina Victoria de Inglaterra, allá por 1911. Narra las aventuras de Wendy y sus hermanos John y Michael, que una noche son transportados por Peter Pan y Campanilla al País de Nunca Jamás. Allí convivirán, por un tiempo no definido, con los Niños Perdidos, los indios... y unos malvados piratas encallados en la costa.
Este cuento, en un principio orientado a un público más infantil que juvenil, oculta en muchas ocasiones más de lo que muestra; algo parecido nos pasa con Alicia en el País de las Maravillas, si bien ambos relatos no admiten comparaciones. Simplemente son distintos: el mundo imaginario de Barrie se nos muestra más verosímil que el de Carroll.
El autor, decía, omite muchos aspectos que, en un principio, poco van a interesar a un niño ávido de aventuras contra los indios salvajes o los malvados piratas:
- ¿Por qué Peter se apellida Pan?
- ¿por qué odia tanto a los adultos, y por qué no echa de menos a su madre?
- ¿de dónde salen los Niños Perdidos?
Peter no es alguien tan entrañable como creíamos: es un líder arrogante, con delirios de grandeza, mal educado, desconsiderado, desmemoriado e, incluso, sanguinario: no le tiembla el pulso cuando tiene que apuñalar a los piratas del Capitán Garfio.
...El Capitán Garfio: ¿De dónde viene este capitán de refinados modales y corazón de piedra? ¿Qué hace en el País de Nunca Jamás? ¿Cómo acabó su mano en el estómago del cocodrilo? Son tantas las diferencias de este Capitán con el histrión creado por Disney... ni siquiera su final es el mismo.
Como estamos viendo, Barrie no sólo oculta cosas, sino que las que muestra son, a veces, desagradables: celos, envidia, ambición, la muerte... están constantemente presentes en el relato, que no es (ni creo que en su momento lo fuera) precisamente un transmisor de valores para los niños.
El único personaje con un espíritu "puro" es Wendy, prototipo de lo que por entonces se debía de exigir a una niña: responsable, protectora de sus hermanos pequeños, y deseosa de convertirse en mamá para coser calcetines y preparar las comidas a papá. Mentalidades diferentes... este es el único punto del libro en que nos damos cuenta que el libro fue escrito hace ya un siglo.
No puedo olvidarme de la entrañable Campanilla, "...una muchacha (...) primorosamente vestida con una hoja, de corte bajo y cuadrado, a través de la cual se podía ver muy bien su figura. Tenía una ligera tendencia a engordar". Sorprendentemente, este personaje tiene un papel mucho menor del que esperaba; incluso en la película de Disney cobra más protagonismo. A pesar de todo, uno se encariña tanto con ella, que pegaría un bofetón a Peter Pan tras escuchar el desconsiderado comentario que hace de ella al final del libro.

Los temas sobre los que más incide el libro son:
- la necesidad de una mamá de todos los personajes humanos que aparecen en la aventura: desde los Niños Perdidos y Peter Pan, que adoptan a Wendy como madre, al mismísimo Capitán Garfio
- El inexorable paso del tiempo: Wendy vuelve con sus hermanos a Londres, mientras Peter Pan vuelve a su País de Nunca Jamás. Barrie utiliza un bonito pretexto final para mostrarnos la evolución paralela de los dos grandes protagonistas: Mientras Wendy crece, se casa y tiene una niña, Peter sigue igual, con sus dientes de leche, su corta edad, y su espíritu de niño: a Wendy se le olvidó volar, simplemente porque ya no creía.
Queda para otro día, o para otra persona, reflexionar por qué cuentos como Alicia, Peter Pan o El Mago de Oz tienen una cosa en común: la evasión del protagonista del mundo real para vivir sus aventuras en un mundo imaginario, en el que lo onírico se convierte en real. Seguro que hay algún estudio sobre eso, y tiene que ser interesantísimo.
Tengo la sensación de que Freud hubiera disfrutado mucho con este libro.

